El papa en Chile: la baja concurrencia era esperable

Se acaba de ir el Papa Francisco, líder del culto católico apostólico romano. Y uno de los puntos que más ha destacado es la baja concurrencia en sus actividades públicas. Pero esto es algo esperable y los números lo vienen prediciendo hace años. El papa en Chile no es lo mismo hace 31 años que en pleno 2018.

El papa en Chile, pero la gente en sus casas

¿Alguien se acuerda de la visita de Juan Pablo II en 1987? Yo no, porque era un bebé, pero sí todos hemos visto fotos (aquí abajo una). Y vemos aglomeraciones multitudinarias de gente, casi como el último concierto de AC/DC en Argentina. Masas ebullentes de personas viendo a su más grande rockstar espiritual. De hecho la siguiente foto es solo de su paso por Maipú:

El papa en Chile en 1987

Pero hoy, el papa en Chile no pudo reunir ni siquiera una pequeña fracción de eso. Incluso poniendo una foto de cuánta gente logró reunir en su gran misa gran en el Parque O’Higgins, vemos que el total del público no es ni la mitad de los asistentes a un Festival de Viña con invitados pobres:

El papa Francisco en Santiago
Esta imagen es de Ahora Noticias, del canal Mega, pero sacada del sitio Misiones Online (?)

Y no es que por algún motivo solamente a esa misa haya ido poca gente, porque en su recepción por las calles tampoco es que haya colapsado Santiago o que hayan valido la pena todos los cortes de tránsito que Carabineros de Chile tuvo que realizar:

El papa en Chile en pleno 2018
Paso del papa frente al Palacio de La Moneda. Imagen proveniente del sitio Reuters.

Y ya en este punto creo que queda más que evidenciada la bajísima convocatoria que tiene el papa en Chile en pleno siglo XXI.

¿Y cómo es que esto se podría haber visto venir?

Por la baja casi exponencial y constante que ha tenido la religiosidad en Chile, por supuesto. La Corporación Latinbarómetro ya nos mostró el 2013 cómo desde 1995 los católicos cayeron desde un 74% de la poblacion, a solo un 57%. Y en ese mismo estudio se pasó de un 8% de ateos a un 25%. Sin embargo, en un estudio similar de la Universidad Católica junto con Adimark, ese número llegó solo a un 19% e incluyeron a los «sin religión» en general.

¿Y quieren un dato aún más interesante? En esa misma encuesta, de la Universidad Católica y Adimark, contabilizaron a quienes creían en alguna figura divina, sea de la forma que sea, y de 2006 a 2013 la cifra bajó de un 94% a un 84%.

Y ahora comparemos cuán rápido está descendiendo la religiosidad, con cuán baja fue al adhesión del público general a las actividades públicas del papa en Chile. ¿Seguimos sorprendidos?

Solo pongan atención a la cantidad de personas vs. el espacio que había preparado para recibir al público:

El papa en Chile y su baja convocatoria en Iquique
Esta imagen corresponde a su última misa, en Iquique. Foto del sitio de noticias Infobae.

El papa en Chile nos demuestra nuestro atraso en el laicismo

Aunque no de forma voluntaria, claro está. Porque esta gran empresa religiosa llamada Catolicismo Apostólico Romano no va de país en país con un mensaje humanista. Su objetivo implícito es siempre proselitista, por mucho que sea siempre una visita de Estado (técnicamente hablando). Y dado esto, podemos decir que esta gira religiosa nos ha costado la no menor suma de $7.000.000.000 de pesos al Estado chileno. Cifra que en décadas anteriores pudo haber sido ponderadamente mayor, pero aún así no es la ideal: cero. Un Estado laico no gasta ni un peso en religiones. Y si bien valoramos que el gobierno actual ha ido dando pasos en dirección al laicismo, creemos que aún falta mucho camino por recorrer.

Un Estado laico tiene la particularidad de que es justo para todos. En él todas las personas tienen exactamente las mismas condiciones en cuanto a libertad de pensamiento y conciencia. Si quieres creer en Buda, en Yahveh (el dios de la Biblia), en Poseidón o en Monesvol, es tu libertad y nadie debería tener derecho a afectarla. En un Estado laico, el gobierno no privilegia a ninguna religión en particular ni en lo más mínimo. Tampoco se le da un espacio en La Moneda a un culto para que pongan a un capellán; no se obliga a todos los colegios del país a impartir clases de religión (Decreto Supermo 924); no se asiste, como actividad de Estado, a una ceremonia religiosa abrahámica oficial (TeDeum), ni mucho menos se le consultaría a una Iglesia su posición con respecto a una ley, dándole el mismo peso que al poder ejecutivo.

Un Estado laico otorga una cancha pareja para todos. Creyentes o no creyentes en cualquiera de sus formas y colores.

Laicismo, decadencia de las religiones y librepensamiento

Después de esta curiosa visita, el papa en Chile nos deja varias conclusiones interesantes:

Las instituciones religiosas en Chile no tienen un futuro muy prometedor. La Iglesia católica pierde adherentes y pierde capacidad de generación de nuevos súbditos año a año. Gracias al acceso a la información muchas personas son ahora librepensadores que no ven a la religión como una guía de vida. Muchas familias ya no se sienten obligadas a imponer una religión u otra a sus hijos. Los mismos gobiernos son cada vez más conscientes de las realidades sociales y culturales. Y gracias a eso, estos comienzan a tomar sus decisiones con base en el humanismo y no en dogmas arcaicos.

Y el laicismo cada vez se torna más relevante. Las personas han aprendido el valor de la libertad de pensamiento y conciencia. Creo que nunca antes el hecho de que el gobierno gaste recursos en una visita religiosa había causado tanto revuelo entre las personas (visible gracias a las RR. SS.) Hoy en día las personas conocen la importancia de las libertades civiles fundamentales y ya no se quedan en silencio. Aún falta para poder decir que Chile es realmente laico, pero paso a paso nos vamos acercando.

¿Qué nos deparará el siguiente gobierno?

Tan solo queda esperar a que el siguiente gobierno mantenga la marcha en este aspecto. Porque si bien el lado político que nos toca ahora se caracteriza por ser más tradicionalista, la gran visibilidad de las causas civiles puede ser un buen aliado para que se inclinen por tomar las decisiones correctas en pos del bienestar social. Estaremos atentos.

Pedro Stein.

Pedro Stein

Codirector y Vocero de Acción Secular. Publicista con formación en comunicación y marketing estratégico. Dedicado a entrenar a personas en oratoria y técnicas de comunicación. Dicen que también es locutor.