El nuevo laicismo: visión y entendimiento

La frase “el mundo está cambiando” se viene escuchando hace siglos, pero pareciera que hoy es más cierta que nunca. Y probablemente es gracias al aceleradísimo acceso a la información que los cambios sociales o culturales parecieran concretarse uno tras otro sin descanso. Y de entre todas las áreas del desarrollo social, el laicismo finalmente se está haciendo notar por la importancia que realmente tiene. Porque durante mucho tiempo se mantuvo en un estrato más bien sutil, probablemente por ser un concepto transversal a todos los demás. Y es por esto que quizás podríamos estar viendo la evolución de un nuevo laicismo entre nosotros.

El desafío de reenfocar un concepto tan simple

Laicismo, en su definición clásica del humanismo secular, se suele entender solo como la neutralidad de un Estado en temas de creencias religiosas. Que es lo mismo que decir que el Estado procure no privilegiar ningún sistema de creencias por sobre otro. Y esa definición es la que solemos usar los no religiosos. La complicación viene cuando dentro del fenómeno social actual, de interés de las personas por generar cambios justos, nos comenzamos a acercar a otras visiones. Tal como el laicismo del mundo católico, que se refiere a los feligreses para diferenciarlos del clero.

Por lo tanto la intención no es redefinir qué significa la palabra “laicismo”. Tampoco es imponer una definición sobre otra. La intención es entender cuál es el fenómeno común actual que está empezando a unir a todos en un mismo análisis ético. Es el entender cómo se está abordando hoy el laicismo entre todos.

Desde el tradicional laicismo de oposiciones al nuevo laicismo

Porque hasta hace poco tiempo, cuando se hablaba de laicismo como iniciativa social, se hablaba no solo de un debate, sino que casi de una lucha. Aún para muchos se trata de grupos antirreligiosos vs. religiosos peleando por quién impone su postura a nivel de Estado. Aún hay personas que buscan terminar con cualquier tipo de libertad religiosa, o que buscan imponer sus creencias a todo el resto. Unos tomaban la bandera del laicismo y exigían la eliminación completa de la religión del Estado, y después otros levantaban la misma bandera y exigían que su religión se imponga “para darle la libertad a la gente de conocerla”. Pero hoy esto esta cambiando, dando paso a un nuevo laicismo; una nueva forma de verlo.

Porque en lo que sí estamos de acuerdo todos, es en que valoramos la sana libertad. Todos buscamos tener las libertades que consideramos justas. Y todos deseamos el tenerlas sin atropellar las del resto. Y es con esa intención que muchos ya estamos hablando de un nuevo laicismo. Grupos religiosos y no religiosos, estamos actualmente trabajando en pos de este nuevo laicismo real. Trabajamos por un laicismo en el que todos sí podemos tener esta libertad. Libertad para creer en un dios, en otro, o para no creen en ninguno, todos con los mismos espacios.

Si exigimos libertades para vivir en armonía, sería harto contraproducente querer censurar a quien tenemos al frente, ¿o no?

La meta del nuevo laicismo

Si buscamos vivir todos en armonía, un grupo no puede buscar “vencer” al otro. Y es ahí donde una sana y clara definición de conceptos nos ha ayudado enormemente. Con lo que de una forma más o menos natural, hoy tenemos a grupos tanto religiosos como no religiosos hablando con los mismos códigos. Y estos códigos hablan de un laicismo que busca ofrecer una cancha pareja para todos los sistemas de creencias, sean o no religiosos. Hablamos aún de la separación de Iglesia y Estado, pero la entendemos como un medio para ofrecer equidad y nunca como una censura o imposición.

El nuevo laicismo plantea que el Estado se mantenga neutro frente a todas las personas, incluyendo a las religiosas. Plantea que todo tipo agrupaciones, sean con fines religiosos o no, tengan las mismas oportunidades. Ya dejamos en el pasado la idea de prohibir manifestaciones religiosas, así como también el privilegiarlas por sobre el resto.

De este modo creamos un entorno donde todos tenemos espacio para expresarnos, sin privilegios ni censuras. Donde el evangélico puede abrir su templo, donde la Iglesia católica puede ofrecer clases de catecismo, donde un budista puede exponer a otros su cosmovisión y donde el ateo puede convivir sin presiones ni segregación. Hablamos de un Estado que ofrezca condiciones justas y parejas para todos, sin excepción ni distinción.

Religiosos y no religiosos con una causa común

Estamos todos en un mundo donde la justicia social es el bien común más valorado. Donde los análisis éticos ya no están restringidos al mundo académico. Y donde la gran mayoría de personas ya es consciente del valor de trabajar por una sociedad así. Y es en este entorno donde empiezan a llamar la atención los grupos que comparten esta visión moderna del laicismo.

Para nosotros, como organización dedicada 100% al laicismo (o “nuevo laicismo”), el ejemplo más cercano es el de la Organización de Laicos y Laicas de Osorno. Que habiendo nacido a raíz del nombramiento del cuestionable Obispo Barros para la diócesis de Osorno, hoy ha demostrado compartir algunos valores similares a los nuestros. Si antiguamente todo grupo religioso acataba todo lo instruido por su institución regente, hoy ya vemos a grupos religiosos realizando análisis éticos de forma libre y sincera. El nuevo laicismo tiene como meta final el lograr un espacio libre y sano para todos. Y bajo estos términos estamos encontrando valores en común y oportunidades de diálogo que no habíamos visto nunca en Chile.

El tradicionalismo y por qué no nos debería alarmar

Actualmente todavía hay mucha resistencia hacia esta nueva forma de interpretar y aplicar la idea del laicismo. Y esta resistencia viene usualmente de los grupos más conservadores; del tradicionalismo. Todavía vemos grupos tratando de defender de algún modo los privilegios que tienen algunas religiones a nivel de Estado. Y vemos incluso a grupos que rechazan la idea de dar una mayor libertad de conciencia a las personas. Sin embargo no son fuerzas que se sustenten en el tiempo ni debieran alarmarnos demasiado. Los grupos tradicionalistas han existido siempre, buscando preservar valores obsoletos, desde lo meramente religioso (como el adoctrinamiento) hasta lo directamente moral (como la esclavitud o el nacionalismo). Pero como muchos suelen decir al ver cómo ha avanzado la historia: están del lado equivocado de la misma.

Son las iniciativas que además de una moral establecida, mantienen un análisis ético constante, las que prevalecen y hacen avanzar al mundo.

¿Y qué viene ahora?

El panorama es bueno. Los movimientos sociales han mejorado su efectividad mediante la empatía, la propuesta de nuevos análisis éticos y el concepto de unir en vez de dividir. Y tenemos más ejemplos de esto, como el movimiento Educación Laica, que desde el 2015 ha congregado a miles de personas de todo tipo, católicos incluidos, en torno al bien común de la educación escolar. O incluso nosotros, como Acción Secular, que también buscamos unir y potenciar en torno a un bien común.

Creemos que todos, bajo distintas banderas, hemos logrado encontrar esta visión de un nuevo laicismo. Somos personas que buscamos libertad y armonía entre todos, tengamos las creencias que tengamos. En poco tiempo hemos avanzado mucho más que años y años de discusiones que han separado en vez de unir.

Sigamos así.

Pedro Stein.

Pedro Stein

Codirector y Vocero de Acción Secular. Publicista con formación en comunicación y marketing estratégico. Dedicado a entrenar a personas en oratoria y técnicas de comunicación. Dicen que también es locutor.