Clases de pensamiento: educación para pensar

¿Y si los niños de Chile tuvieran clases de Pensamiento en lugar de clases de religión?

Le podemos llamar de mil maneras: Teoría del Conocimiento, Pensamiento Crítico, Epistemología, Filosofía. Resumido en una frase: ¿Cómo es que sabemos las cosas que sabemos?

Hace falta un espacio donde a los niños se les dé la libertad, se les fomente y se les inspire a hacer preguntas. Preguntas que no suelen ser muy bienvenidas en clases de religión:

  • ¿Cómo se formó el mundo?
  • ¿Por qué los dinosaurios no están mencionados en la Biblia?
  • ¿Si Cristo murió por nuestros pecados, qué pasa con los extraterrestres? ¿Ellos también cometen pecados? ¿Ellos también tienen un Jesús y una Virgen?
  • ¿Qué pasó con todos los pecados de las personas que vivieron antes de Cristo? ¿Quedaron en el infierno? Un momento… ¿Por qué tuvo que morir alguien para que nuestros pecados fueran perdonados?  ¿Acaso no es Dios todopoderoso?
  • ¿Qué especie de dios es éste que tiene un «pueblo elegido»? ¿Por qué yo no soy (o soy) del pueblo elegido? ¿Qué es un «pueblo»?

¿Cómo es que sabemos las cosas que sabemos?

Visualizo clases de pensamiento donde se traten temas diversos, entretenidos, con el objetivo último de aprender a pensar críticamente. Y donde se pueda aprender a diferenciar las fuentes de información de lo que se dice o lo que se lee.

Por ejemplo, se escucha a veces que «la infusión de Bailahuén es buena para el Hígado».

A través de esta simple aseveración, el estudiante de esta clase de pensamiento debería ser capaz de preguntar:

  • ¿Cuál es la fuente de esta aseveración? ¿Con qué autoridad lo plantea?
  • ¿Qué problema tenía mi hígado antes? ¿Cuál es el problema que el Bailahuén va a solucionar?
  • ¿Con base en qué tipo de conocimiento se obtuvo esta información? ¿Tradición oral? ¿Evidencia científica?

Visualizo escolares que sepan diferenciar certeza versus creencia, y evidencia versus dogma.

Visualizo escolares que sepan reconocer la presencia de sesgos y falacias en un argumento.

Incluso visualizo talleres de lectura y análisis de la Biblia:

¡Claro que tienen que saber de Adán y Eva!

  • Pero, ¡por el amor de Dios!, tienen que ver los cráneos de Homo Habilis y Australopithecus

¡Claro que tienen que conocer el relato del arca de Noé!

  • Pero también se les debe hablar de Mesopotamia, los Sumerios, y el diluvio de Gilgamesh

¡Claro que tienen que conocer a Moisés y las tablas de la Ley!

  • Pero también se les debe hablar de otras epopeyas nacionales, como la Ilíada, y de otros códigos legales como Hammurabi.

¡Claro que tienen que conocer sobre Yahvé, el Dios de Israel!

  • Pero tienen que saber que «Él» exigía cortar el cuello de un cordero y derramar su sangre sobre el altar, al igual que otros dioses del Antiguo Oriente.

¡Claro que tienen que aprender las enseñanzas morales del Antiguo y Nuevo Testamento!

  • Pero también se les deben mostrar los versos más macabros de la Biblia (ejemplo: Deuteronomio 28:15-68)

¡Claro que tienen que conocer a Jesucristo, su vida y sus enseñanzas!

  • Pero también se les debe mostrar la literatura apócrifa. Y además cómo es que esta muchas veces contradice lo dicho en el canon.

Visualizo escolares familiarizados con los enormes logros intelectuales de la antigüedad previa o contemporánea a Cristo. Familiarizados con Aristóteles, Platón, Cicerón, Filón de Alejandría o Séneca. O incluso con los más relevantes personajes la Ilustración, como Galileo Galilei, Isaac Newton, Francis Bacon, Baruch Spinoza, Voltaire y Darwin.

Las posibilidades son infinitas.

No tiene que ser una asignatura aburrida. Todo lo contrario: se le puede solicitar a cada estudiante que sugiera un tema de su interés para que sea discutido en la próxima clase de pensamiento. Las tareas pueden ser, por ejemplo: ver un episodio de la serie Cosmos, o leerse un capítulo de «De Animales a Dioses», con un control de 3 preguntas cortas al principio de la clase. Podrían elegir a su animal favorito y traer el nombre de 3 especies de animales que sean sus parientes, más una imagen del animal arcaico que fuera su ancestro común.

Este es mi sueño ¡Cuán ilustrado y avanzado sería Chile! Con gusto dedicaría todos mis esfuerzos a implementar estas clases de pensamiento en el currículo escolar ministerial.

Con esta preparación, el estudiante quedaría libre de elegir su propio set de creencias. Aunque, posiblemente, sean muy pocos los que continuarán un camino religioso. Quizá éste es el motivo por el cual mi propuesta nunca se aceptaría.

Victor Toledo S.
Médico y M.A. en Arqueología.

Acción Secular

Librepensadores por una sociedad laica.