Adoctrinamiento religioso en el mundo de los sordos

En el mundo de los sordos los intérpretes son una figura clave y, muchas veces, el acceso a la información. Y esto a veces puede significar un terreno fértil para situaciones de adoctrinamiento religioso injusto.

En esta Carta Abierta, Javier Ibañez nos cuenta cómo ocurre esto y nos invita a reflexionar acerca de si realmente estamos abarcando al Estado completo, o si estamos dejando fuera a las personas en situación de discapacidad.

 


 

Dejando sordas a las personas sordas

En mi vida profesional he visto cómo la religión muchas veces da consuelo a las personas. Enseña sus valores y da el apoyo a quienes más lo necesitan. Pero en cuanto a las personas sordas esto es distinto. Y me refiero a un tema que manejo cada vez con mayor profundidad. Ya me he topado con muchas situaciones en donde la religión guarda muy celosamente a sus seguidores, y ciertamente las personas sordas son un ejemplo muy particular de esto.

El Estado de Chile, hasta hace no mucho, tenía abandonado al espectro de la discapacidad. Y fue ahí donde la religión explotó al máximo esta brecha. Cosa que podemos ver hasta en los más mínimos detalles: “Domingo” se expresa con una cruz hecha con el pulgar en la frente (misa dominical), o “Marzo”, que se expresa con el dedo índice y dedo medio haciendo una forma de cruz también en la frente (Semana Santa).

Pero han pasado los años y la inclusión llegó para quedarse, y el Estado ya la ha incluido en sus responsabilidades. Y esto es tan loable como positivo, no obstante existe aún un área que no se ha considerado.

Las personas sordas aún tiene un acceso escolar restringido, y dónde mejor se enseña a las personas sordas es en las instituciones de carácter religioso. Hasta las asociaciones de sordos tienen un tiempo específico para la religión dentro de sus agendas. Y no solo eso, porque además muchas veces el acceso a la información está mediado por la figura del /la intérprete. Yo, personalmente, no conozco intérpretes no religiosos, y entre sus prácticas habituales está el promover sus religiones. La cultura sorda, que está separada y cada vez más autónoma de los oyentes, está asediada constantemente por la religión, siendo siempre blanco de una y otra iglesia o instancia.

Tanto es así que el discurso de muchos intérpretes es de “poder llevar la palabra de dios” a quienes “no pueden escucharla”. Y eso no sería cuestionable si se limitara a mensajes como: “Te invito a mi iglesia; contamos con intérpretes”. Porque muchas veces no tomamos el contexto en que ocurre: no existe una sociedad realmente libre para las personas sordas, sino que como alternativa solo se invita a la persona sorda a otro evento.

El poder del intérprete religioso llega al punto de ofrecer una única posibilidad: sigue mi credo y tendrás acceso. Y si bien nunca lo plantearía como mera medida de coacción por parte de las personas religiosas, sí me cuestiono acerca de dónde estamos quienes velamos por la secularización. ¿Por qué no les dimos la opción de no creer, o de creer en algo distinto?

No niego que muchos intérpretes religiosos, o simplemente evangelistas, han cumplido un rol determinante para darle a las personas sordas un acceso a la cultura. Sin embargo, es mi deber presentar esta carta. Y es aquí donde hago el llamado a toda persona, que valore tanto la creencia como la no creencia, a que ofrezca la oportunidad de elegir libremente a toda persona por igual.

En consecuencia a mi primera carrera tengo la total seguridad acerca de lo fuerte que puede ser el dejar de creer. Acerca de ver cómo una gran parte de su entorno reprocha al que piensa diferente. Pero ya es hora de que se le de la oportunidad a las personas sordas de ser o no creyentes, tal como podemos hacer la mayoría de los oyentes.

Como punto para pensar, destaco el hecho de que algunos intérpretes religiosos dejan de interpretar algunas cosas, selectivamente, solo por representar pecados, limitando el acceso a la información de la persona sorda.

Llamo a todas las personas a abrir los ojos, o al menos a tomar conciencia. Porque si queremos una educación libre de adoctrinamientos obligatorios, debemos ser consecuentes y hacernos cargo de todos. ¿Cuántas conferencias seculares cuentan con un(a) intérprete?

Y no solo llamo a los intérpretes o a los convocantes a charlas. Llamo a que todos abramos los ojos y veamos cómo la religión tiene de rehenes a muchas personas en situación de discapacidad. Siempre alzamos la voz cuando algunos grupos religiosos intentan adueñarse de algo que es de todos (educación, sexualidad, vida personal, leyes, etc.), pero muchas veces no nos percatamos de cómo, sin darnos cuenta, también llevan haciéndolo de una manera mucho más fuerte con las personas sordas.

¿Qué tal si cada vez que necesitas comunicarte con alguien, debas hacerlo por medio de una persona que constantemente te insta a adoptar sus creencias? ¿Cuál sería tu posición frente a alguien que tiene poder sobre ti, y que es tu acceso a la información? ¿Alguien hizo que te persignaras antes de conectarte a internet? A medida que las personas sordas son cada vez más autónomas de las barrearas que los oyentes les hemos puesto, seamos también inclusivos ahí; seamos seculares.

Javier Ibañez
Psicólogo, Intérprete de Lengua de Señas.

Acción Secular

Librepensadores por una sociedad laica.