Circuncisión: Derechos del niño vs libertad religiosa

(Nota: Ante los acertados comentarios sobre la necesidad de incluir referencias médicas en este artículo, se han añadido a modo de links con fecha 6/3/18)

En un acto osado, cuatro partidos políticos de Islandia propusieron recientemente prohibir la circuncisión ritual en menores de edad. Esta medida, acorde al Artículo 19 de los Derechos del niño que resguarda la integridad física, generó de inmediato una enérgica respuesta: Indignación masiva en comunidades judías, musulmanas y cristianas, alegando la vulneración de sus derechos.

¿Cuál derecho, se preguntarán? -Libertad religiosa, por supuesto.

Vamos por partes: La Libertad religiosa consiste en el derecho de cada persona a mantener la creencia religiosa que desee y ser libre de practicar los rituales que considere necesarios, siempre y cuando no vulneren los derechos de terceros.

Por otra parte tenemos la circuncisión. Este es el supuesto pacto entre Abraham y Yahweh que obliga al devoto a cortar el prepucio de todo niño al 8º día desde su nacimiento. Es practicado principalmente por judíos, y en menor medida por musulmanes y cristianos coptos. Pero recordemos que Abraham era un anciano de 99 años cuando decidió circuncidarse, es decir, tenía autodeterminación y discernimiento. Esto a diferencia de los hijos de Abraham y los abundantes esclavos que circuncidó a la fuerza (Gn 17:23).

Circuncisión: Una Antigua Tradición Egipcia

Y todavía no tomamos en consideración la naturaleza mitológica de esos relatos, con el patriarca casualmente llamado “Padre Exaltado” (Abram) y luego “El Gran Padre” (Abraham); y el pacto de Yahweh que casualmente era idéntico a la tradición egipcia de la circuncisión, así como otras de sus ideas divinas que, casualmente, se practicaban mucho antes en Egipto. Tal es el caso del tabú con la carne de cerdo (Heródoto, Historia II, XLVII) y los Mandamientos (Libro de los Muertos, Encantamiento 125).

Circuncisión – Relieve de tumba egipcia, Saqqara. Aprox. 2400 a. e. c.

Pero volvamos a lo concreto. Un recién nacido no posee concepto de “judaísmo” o “pactos”. Sólo se le llama “judío” como apelativo étnico o por herencia familiar. Si ese niño crece y, siendo un adulto, decide modificar su cuerpo, será su derecho, el cual respeto y defiendo férreamente.

Y no pretendamos que ser religioso otorga derechos especiales para afectar a terceros. El Antiguo Testamento o Torah es muy generoso con los derechos dados por Yahweh. Comprar, vender y golpear esclavos; violar mujeres y niñas prisioneras de guerra; sacrificar y mutilar animales de un modo brutal; destruir objetos de culto de cualquiera que tenga otra religión; asesinar a cualquiera que adore a otro dios, etc.

Una cosa es el derecho de los padres a educar e inculcar valores en sus hijos. Otra cosa muy distinta es someterlo a un ritual quirúrgico que lo marcará para toda la vida.

Judíos Contra la Circuncisión

La naturaleza traumática del ritual es tan evidente, que incluso es rechazada por varias agrupaciones judías con enfoque humanista, entre las que se cuentan la Sociedad para Judaísmo Humanista (Society for Humanistic Judaism), el Congreso de Organizaciones Judías Seculares (Congress of Secular Jewish Organizations) y el Instituto Internacional para Judaísmo Secular Humanista (International Institute for Secular Humanistic Judaism). Estas proponen reemplazar el B’rit Miláh (“pacto de la circuncisión”) con un ritual familiar sin cirugía llamado B’rit Shalom (“pacto de la paz”), semejante al bautizo de los cristianos.

Pero algo tendrá de bueno ¿o no?…

Un punto recurrente en el debate sobre la circuncisión es el supuesto beneficio médico de ésta, en especial la menor incidencia de infecciones por Virus Papiloma Humano (HPV) y HIV. Este argumento se basa en estudios realizados principalmente en África con grupos control deficientes y sospechosas falencias en el seguimiento de los sujetos estudiados. Igualmente la evaluación de sensibilidad parece indemne en estos estudios con cuestionarios tipo «sí» y «no», pero estudios más detallados sí han encontrado alteraciones en la sensibilidad, como era de esperarse, dado que el prepucio contiene miles de receptores y es una de las zonas más sensibles del pene.

Pero incluso si sus beneficios preventivos fuesen un dato fiable, sería equivalente a elogiar la menor incidencia de uña encarnada en personas con amputación de pies, omitiendo que una adecuada higiene y autocuidado son igual o más efectivos (Compare la supuesta disminución en riesgo de HIV de 60% con circuncisión en África vs 85-95% con uso de condón). De esa forma, incluso organizaciones que no se oponen a la circuncisión, como la American Academy of Pediatrics (AAP), concluyen que aunque «los beneficios del procedimiento justifican el acceso a este procedimiento para las familias que así lo elijan», «los beneficios para la salud no son lo suficientemente grandes como para recomendar la circuncisión de rutina«.

Circuncisión Femenina

También es necesario mencionar la contraparte de este ritual, llamada “circuncisión femenina” o “mutilación genital femenina” (MGF), que consiste en la amputación del clítoris y/o los labios menores, y en algunos casos el cierre casi total de la vulva salvo un pequeño orificio para orinar. Este ritual, al igual que la circuncisión masculina, tiene su probable origen en el antiguo Egipto (cf. Papiros Seleccionados 2.271A, Loeb) y altera la sensibilidad y capacidad para estimulación sexual. Actualmente se practica especialmente en comunidades islámicas y países africanos de mayoría cristiana con influencias tribales o islámicas.

Por suerte la visión occidental sobre esta práctica es más clara, siendo ilegal en Islandia desde el 2005 sin mayor polémica, con medidas similares en 18 países de África y otros tantos en Europa, EEUU y Australia.

Si tenemos claro que prohibir la mutilación genital femenina no es “anti-islámico” ni “islamofóbico”, entonces debemos concluir que prohibir la circuncisión de recién nacidos no puede ser tildado de “antisemita”, sino por el contrario, como el reconocimiento y defensa de los derechos de aquellos niños.

Marcos Telias

Marcos Telias

Codirector de Acción Secular. M.D. y Diplomado en Religiones Comparadas.