Catedral de Osorno necesitaría desagravio tras manifestaciones anti-pedofilia

(Nota: Este artículo contiene una actualización añadida el 5 de marzo del 2018. El artículo original se publicó el 17 de noviembre del 2017)

La población de Osorno recibió una nueva sorpresa de parte de la Iglesia Católica. El próximo 3 de diciembre se realizará una Misa de Reparación para su Catedral, que realizará el sacerdote Luis Escobar, un exorcista autorizado por el Vaticano. Y para resaltar más el necesario ritual, el afiche promocional alude a una «máxima ofensa» que necesita de una «máxima compensación«.

¿Pero, cuál ofensa requiere la intervención de un exorcista?

Según los organizadores y promotores, la idea es quitar la afrenta contra el templo el día 21 de marzo del 2015, cuando un grupo de osorninos ingresó a la catedral cuestionando el nombramiento de Juan Barros como Obispo de la Diócesis de Osorno, dada su asociación y supuesto encubrimiento del sacerdote pedófilo Fernando Karadima.

Las protestas iniciadas el 2015 motivaron al actual papa a declarar a los osorninos como unos tontos que se dejaban engañar por acusaciones infundadas de los «zurdos», y ahora, con la próxima misa de reparación encabezada por el exorcista, aparentemente también estarían poseídos, o la Catedral estaría bajo control demoníaco.

Pero el vocero de la Organización de Laicos y Laicas de Osorno, Juan Carlos Claret, indicó correctamente que la Iglesia no ha promocionado ningún acto similar por los abusos cometidos por el clero, indicando que se preocupan más de los templos de piedra que por las víctimas de abuso sexual.

Sin duda hay cierto romanticismo en la idea del sacerdote luchando contra las fuerzas del mal, manteniendo a raya al «Maligno», como esas imágenes de San Jorge derrotando al dragón demoníaco con lanza. Y seguramente es más sencillo culpar a criaturas fantásticas de nuestros males, antes que enfrentar cara a cara las falencias valóricas de algunos. Pero quizá habría que reconsiderar la campaña de marqueting eclesiástica. No queda bien atribuirle al Diablo las protestas contra pedófilos o sus supuestos cómplices, en especial cuando esos pedófilos trabajan para el enemigo por excelencia del Diablo, y en especial cuando tal institución sagrada arrastra un historial de encubrimiento de abusos tan inhumanos, que hacen palidecer a los coloridos relatos infernales de la Biblia.

Actualización:

Finalmente el famoso rito de desagravio no se realizó, probablemente por la fuerte negativa de la Organización de Laicos de Osorno y la cobertura de los medios de comunicación señalando los motivos para este aparente «exorcismo» de la Catedral. Pero no fue necesario quedarse en conjeturas sobre lo que habría dicho el sacerdote.

Al ser entrevistado por el portal católico Portaluz, declaró que la no muy exitosa visita del Papa Francisco había sido «como un exorcismo a Chile», exponiendo los males que aquejaban al país.

¿Pero acaso su malestar estaba enfocado a los abusos sexuales al interior de su Iglesia? Tristemente, y como puede adivinarse, no.

El disgusto del sacerdote se dirigió hacia los medios de comunicación, que habrían estado «confabulados para mostrar aspectos puramente negativos», acusándolos de «Encarcelar la verdad» y «liberar la mentira»; queriendo «difamar y presentar el lado oscuro de la Iglesia». Y el artículo que le dio plataforma al sacerdote inicia denunciando «la complicidad con el demonio de algunos medios de comunicación, del estado y ciertos liderazgos apegados al poder».

De esta forma creo que podemos adivinar bastante bien cómo habría sido su misa de desagravio para la Catedral de Osorno, culpando a los medios de comunicación, a la congregación y a invisibles demonios manipuladores. Acusando de «mentiras» y «difamaciones» tal como el Papa Francisco habló de «calumnias». Ambos tapando el sol con un dedo.

Marcos Telias

Marcos Telias

Codirector de Acción Secular. M.D. y Diplomado en Religiones Comparadas.